¿Tu hijo tiene piojos? Refuerza su autoestima.

Cuando un niño tiene piojos, uno de sus temores puede ser la reacción de sus amigos, miedo a que le rechacen, a que se rían de él o que le aíslen del grupo por estar contagiado. Es muy importante prever esta situación y saber transmitir al niño de la manera más natural posible,  que tener piojos no es terrible.

La psicóloga Sara Gómez Talaván, experta en Terapia Familiar e intervención con menores, es partidaria de la normalización de este tipo de situaciones, y nos ofrece una serie de pautas que podemos proporcionar a los niños para afrontarlas.

Lo primero que debemos hacer, explica, es no dramatizar la situación y abordarla con la mayor naturalidad posible. Debemos transmitir a nuestro hijo que no es una excepción, que los piojos pueden ir a cualquier cabeza y que si hoy los tiene él, mañana le puede pasar a otro. Se trata, en definitiva, de evitar etiquetas en el niño  y generar seguridad. Tener piojos no debe, en ningún caso, conllevar ningún tipo de discriminación. Y el niño debe aprender a explicárselo a sus amigos de la manera más natural, ser capaz de expresar lo que siente y contar con herramientas de defensa ante determinados comentarios que no le gusta que le hagan. Esto, explica Gómez Talaván, no siempre es sencillo de interiorizar para algunos niños pero en estos casos sólo tendremos que hacer un mayor hincapié.

“Una excelente manera de desdramatizar y minimizar el hecho de tener piojos es jugar con el humor”, señala la psicóloga. Por ejemplo, apunta, “podemos pedirle al niño que pinte un piojo grande en un folio y que le ponga un nombre al nuevo miembro de la familia. Hablar con el nuevo inquilino y decirle que estamos encantados de conocerle pero que hemos decidido que no tiene sitio en nuestra casa y que le vamos a ayudar a marcharse”. Así, estaremos reforzando de una forma divertida la normalización de una situación que se repite en muchos hogares todos los años, argumenta. “También podemos decirle al niño que los piojos están muy a gusto en su cabeza, cosa totalmente normal ya que es muy bonita, pero que se tienen que ir a vivir a otra parte y que entre todos lo vamos a conseguir”.

 

En definitiva, y como bien explica la psicóloga, es fundamental saber explicar al niño que no pasa nada por tener piojos y que nadie debe rechazarle o burlarse de él por eso. Y para ello, los adultos deben apoyar al niño a expresar a las personas que se metan con ellos su malestar de forma asertiva y así se  generará una mayor confianza en sí mismos.

 

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