Los piojos afectan a la salud emocional de uno de cada dos niños

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Los piojos no son sólo sinónimo de molestos picores en la cabeza e incomodidad, también pueden tener consecuencias desde el punto de vista psíquico. Si no resolvemos la situación con eficacia, ni la abordamos con naturalidad, podría derivar en un problema mucho más serio y complicado de gestionar. La pediculosis afecta al estado anímico de uno de cada dos niños, un impacto que además se extiende a las personas que les rodean y a la vida en el hogar. Este dato se extrae del I Estudio “Impacto de la pediculosis en los hogares españoles”, realizado en el marco del programa Borra los piojos, y confirma que la presencia de piojos puede afectar a la salud emocional de los niños.

¿Hasta qué punto influyen los piojos en el ánimo de los más pequeños? La psicóloga y experta en Terapia Familiar e Intervención con Menores, Sara Gómez Talaván, asegura que pueden ser muchos y muy variados los efectos que los piojos pueden generar en un menor. “Depende de su autoestima, de la seguridad que tenga en sí mismo, de la manera en la que se trate el tema en su círculo cercano…”. No obstante, algunas de las consecuencias más habituales se pueden resumir en vergüenza, estrés, irritación y ansiedad.

Vergüenza: un niño puede sentirse avergonzado por tener piojos, echarse la culpa de ello y aislarse del resto de los niños a la hora de jugar.

Estrés: puede generar estrés en el niño y acarrear problemas de sueño, de apetito e influir, por tanto, en su rendimiento escolar.

Irritabilidad: la falta de sueño y los picores que los piojos puedan ocasionar en el menor les llevará a estar más irritables. Además, es habitual que los niños vivan la situación con enfado e inconformismo, puesto que deben estar sometidos a una revisión diaria y eso les resulta desagradable e incómodo.

Ansiedad: si no actuamos con diligencia o el tratamiento no es efectivo, cabe la posibilidad de que el niño sufra ansiedad, y tenga diversos síntomas como el exceso de apego a los padres, somatización de dolores, etc.

Por ello, concluye la psicóloga “es crucial acompañar al niño desde el principio del proceso y ayudarle en todo momento. Si somos capaces de transmitirle tranquilidad y normalidad, el menor asumirá la situación como una dificultad de la vida que a pesar del malestar que nos genere, se puede afrontar»

 

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