Con frío y lluvia, ¿los piojos no dan una tregua?

Buenos días. Nos ha llegado una circular del colegio en la que se informa de que han detectado pediculosis. Estoy un poco sorprendida ya que pensaba que con el frío y la lluvia, los piojos daban una tregua. ¿No es así? Consuelo A. Madrid

Hola Consuelo, lo cierto es que en contra de muchas creencias populares, lamento comunicarte que las bajas temperaturas y la lluvia no acaban con la vida del piojo ni impiden su proliferación. El motivo es muy sencillo y lo explica muy bien la Asociación Española de Pediatría en el informe Pediculosis de la cabeza: el piojo se instala en el cuero cabelludo, en la nuca y detrás de las orejas, zonas que mantienen una temperatura constante de 37 grados, por lo que no el clima altera el ritmo biológico del piojo.

Es decir, que lo mismo le da que haga frío, llueva o nieve, el piojo permanece calentito en las cabezas. Sí es cierto que con temperaturas muy bajas se aletargan un poco, pero se recuperan enseguida en cuanto vamos a un ambiente más cálido. Es más, es probablemente en invierno cuando más piojos puede haber y esto se debe, claro está, a que los niños pasan mucho tiempo juntos en las aulas y en sitios cerrados. La actividad escolar, la convivencia y el mayor contacto físico entre los niños, los abrazos y juegos entre ellos, hacen que los piojos se transmitan de una cabeza a otra en cuestión de minutos.  Además, los niños comparten bufandas, gorros, cepillos o coleteros, un medio de transmisión de estos parásitos.

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