Cómo evitar que los piojos afecten emocionalmente a nuestro hijo

El tener piojos puede ser una dura carga para nuestros hijos, mucho mayor que la que podemos sufrir los padres. Por ello, es muy importante saber hablarles de los piojos y trasladarles mensajes tranquilizadores que les ayuden a no sentirse mal por tenerlos…

Hablamos con Sara Gómez Talaván, psicóloga y terapeuta de familia, que nos explica que es fundamental tratar el tema con la mayor naturalidad posible, hablar siempre con los niños, y quitarle importancia. “Es esencial evitar el sentimiento de culpa en los niños, y explicarles la situación real y las acciones que se van a llevar a cabo para solucionarlo. De este modo se ayudará a evitar inseguridades y miedos en los niños”.

La psicóloga nos propone una serie de consejos que, sin duda, ayudarán a disminuir el impacto emocional que puede tener la presencia de piojos en los niños. “Se trata, en definitiva, de trasladar al niño que no pasa nada, que le puede ocurrir a cualquiera y que tiene remedio. Y que nosotros, los padres, estaremos disponibles para acompañarles en la búsqueda de alternativas para sentirse mejor”.

• Tratar el tema con naturalidad: sin duda, es un aspecto crucial a la hora de enfrentarse a una infestación. Tenemos que ser capaces de explicar a nuestros hijos que tener piojos le puede pasar a todo el mundo, que el piojo no entiende de razas, clases sociales ni poder adquisitivo y que no tenemos por qué avergonzarnos de tenerlos. Cuanto más normalizada se vuelva la situación, mejor la vivenciará el niño.

• No darle mayor importancia. Unido a lo anterior, no debemos darle demasiada importancia y, en ningún caso, debemos crear alarma. Los niños captan las emociones de los padres y, si perciben que el adulto está preocupado y /o alarmado, el niño reproducirá dicha emoción.

• No aislar ni discriminar. Sobre todo, debemos explicar a los niños que no tienen que ignorar a un amigo o compañero si tiene piojos y que deben seguir haciendo una vida normal. Tener piojos no es una enfermedad y no debe ser objeto de burla, discriminación ni ningún tipo de acoso.

• Hacer del tratamiento un momento divertido. A los niños les encanta, por ejemplo, jugar a las peluquerías, hacer peinados o practicar ellos también. Dejarles que nos revisen la cabeza a nosotros es una manera de hacerles partícipes y convertir esa actividad en un momento lúdico y compartido. También se les transmite que de forma unida y responsable son capaces de afrontar conjuntamente una dificultad.

• Fomentar que el niño ponga palabras a la situación que le incomoda y le preocupa. El hecho de que el niño pueda identificar y expresar dicho malestar es liberador y reparador. Por ejemplo, “quizás estás enfadado porque no te apetece hacer el tratamiento de los piojos en este momento, te aburre… ¿qué es lo que te molesta?”.

• Anticipar al niño cómo va a ser el tratamiento que se va a llevar a cabo. Explicarle lo que se va a hacer, cuánto va a durar, que harán después … El hecho de que el niño conozca el proceso de desinfección le ayudará a disminuir su sensación de nervios e inapetencia, mostrando una actitud más colaboradora.

• Ayudarle a que el proceso de desinfección sea lo más atractivo posible, teniendo en cuenta la opinión del niño. “Es normal que te incomode un poco el tratamiento e incluso te ponga nervioso pero ¿qué crees que te ayudaría a sentirte más cómodo? ¿Quizás escuchar música?, ¿Ver tus dibujos animados preferidos?…”

• El tener en cuenta a los niños durante todo el proceso ayudará a que tengan una buena experiencia e influirá en el aumento de su autoestima. Es decir, sentirán que han sido capaces de colaborar en la búsqueda de soluciones y que se ha abordado de manera exitosa.

• Y, por último, y es un punto fundamental, comunicarlo al colegio de inmediato con el fin de que estén alerta. Sin vergüenza, sin miedo, de una forma totalmente natural. Solo así, se conseguirá poco a poco acabar con los prejuicios que existen sobre el hecho de tener piojos y los fantasmas que rodean a la infestación (falta de higiene, pobreza, nivel cultural, etc.) desaparecerán progresivamente.